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Derechos Humanos Ahora!

REPUDIO EN LONDRES A BACHELET POR SU POLITICA CONTRA EL PUEBLO MAPUCHE

Companeros
Nuestra organizacion en Londres, el Proyecto Internacional de Derechos Humanos - realizo ayer 4 de Abril una manifestacion afuera del London School of Economics, donde la Pdta Bachelet dictara una clase acerca de Chile.
Se repartio el siguiente volante que enviamos mas abajo y se le informo a los concurrentes que el Chile de Bachelet no era Justo ni Libre. Se  les informo acerca de la represion y despojo a que estaba sometido el pueblo mapuche bajo su gobierno.
Gracias a nuestra manifestacion, la Pdta tuvo que casi arrancarse a la salida de la conferencia, para evitar nuestras consignas.
Que el gobierno chileno sepa, que donde quiera que vaya se encontrara con  el repudio que sus acciones provocan.
saludos

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El Chile de Bachelet:   Ni Libre ni Justo

Michelle Bachelet, Presidenta de Chile, representa una coalición que esta en el poder desde 1990.

Su gobierno continúa consolidando un sistema que es injusto, discriminatorio y anti-democrático. Veamos la  evidencia:

La discriminación, criminalización y despojo de la más grande minoría étnica en Chile, el pueblo nativo Mapuche, continua bajo el presente gobierno.

Los Mapuche están siendo empujados de sus tierras ancestrales, condenados a la pobreza, desempleo y analfabetismo. Se les considera criminales por protestar y leyes anti-terroristas creadas por Pinochet están siendo aplicadas contra ellos.

Los Carabineros continúan actuando como lo hacían durante la dictadura,  parando manifestaciones pacificas, allanando comunidades y hostigando a las familias mapuche. Los Carabineros continúan actuando como guardias personales de los latifundistas.

Este año, un joven Mapuche, Matias Catrileo, fue asesinado por los Carabineros. Los responsables aun no han sido juzgados. Este caso esta siendo investigado por la justicia militar, de acuerdo a las regulaciones establecidas durante la dictadura. Solo 5 días atrás, manifestantes fueron detenidos por los Carabineros. Uno de ellos Jhonny Cariqueo, fue golpeado tan salvajemente en la Comisaría, que a consecuencia de eso dos días  después falleció de paro cardiaco.

La Convención 169 de la OIT, acerca de la protección del pueblo nativo se aprobó a medias por el Gobierno de Bachelet, ya que incluyo una cláusula que en realidad invalida la aplicación de la Convención en Chile. Con esa acción, el gobierno chileno aparece internacionalmente como aprobando la Convención sin de hecho cambiar nada en Chile.

El gobierno de Bachelet ha continuado la política de Pinochet de permitir capitales  extranjeros  que compren y exploten los recursos naturales sin ninguna consideración hacia el impacto en el pueblo nativo ni en el medio ambiente.

El gobierno acepto que el proyecto “Pascual lama” de la mina de oro que pertenece a Barrick, se establezca en el norte de Chile, lo cual desviara dos glaciares puros y polucionara los ríos.  Esto se aprobó sin ningún estudio independiente de impacto ambiental.

En el sur de Chile el Gobierno esta empujando para vender las ricos recursos hídricos, a compañías que construirán grandes represas para construir centrales hidroeléctricas. Esto causara polución, empujara a las comunidades nativas fuera de sus tierras y  no dará beneficio  de ningún tipo al pueblo chileno.

El gobierno ha permitido a grandes empresas forestales y de celulosa, que destruyan  el bosque nativo con su fauna y flora asociado, de manera de plantar árboles extranjeros de rápido crecimiento  y que darán la máxima ganancia mientras destruyen el suelo y el hábitat.  

Las forestales poseen su propia guardia privada armada y la usan contra los Mapuche  que reclaman y luchan por recuperar sus tierras usurpadas. El gobierno de Bachelet permite que grandes salmoneras, se establezcan en Chile, sin limitación de ningún tipo.

Los trabajadores de las salmoneras reciben salarios muy bajos, trabajan en condiciones inhumanas y no tienen derecho a organizarse en sindicatos.  Las salmoneras de Noruega, que se ubicaron en Chile, le niegan a los trabajadores  chilenos las condiciones de trabajo y los derechos que gozan sus trabajadores en su país. El gobierno chileno encuentra que esa situación es totalmente aceptable. 

El record de derechos humanos de este gobierno no es bueno. La mayoría de los responsables de tortura, muerte y desaparición durante la dictadura de Pinochet, están libres. De hecho, solo hace unos meses, se descubrió que el gobierno de Bachelet había ascendido a general del ejército a un oficial responsable de violaciones de derechos humanos.

Esta lista puede ser muy larga, sin embargo, si Ud piensa que la Presidenta Bachelet representa a un país democrático, justo y emprendedor, le pedimos que piense en aquellos que están en desacuerdo con esto.

En particular el pueblo Mapuche, las victimas y sus familiares, de violaciones de derechos humanos en el pasado y el presente y los trabajadores chilenos. En realidad que piense en los pobres de Chile, que constituyen  una gran proporción  del país.

Proyecto Internacional de Derechos Humanos – Londres

Por favor visite  www.ecomemoria.comwww.memoriaviva.com

O escribanos a  hhrr_project@hotmail.com

 

 

INEDITO DOCUMENTAL DD.HH.

Patricia Parga-Vega te ha enviado un vínculo al blog de ICAD:
 
¿Qué pasa por la mente de un torturador?
 
¿Qué siente cuando le arranca las uñas a una joven o la viola?
 
El veterano periodista de TVE Vicente Romero y el juez Baltasar Garzón recogen los testimonios de victimas y verdugos, así como otras voces autorizadas, para dar algunas respuestas en el documental "El alma de los verdugos", que se emitirá el próximo martes 10 de abril, a las 22:30 en La 2 y en los Canales Internacionales de TVE.


Blog: COMITE INTERNACIONAL
 
CONTRA LAS DESAPARICIONES FORZADAS Y LA TORTURA
 
Entrada: DOCUMENTAL “EL ALMA DE LOS VERDUGOS”
 
Vínculo: http://recorta.com/d6aa88
 
PARGA Patricia
Periodista
Socia fundadora del Comité Internacional Contra las Desapariciones Forzadas y la Tortura
ICAD Franco-Belga y Latinoamericano
icad.belgique@gmail.com
http://icad-latinoamerica.blogspot.com
Bruselas - Bélgica

CARTA DESDE EL SUR

Autor anónimo

Hallada en el baño de un restaurante de baja calidad en un barrio popular de Rawalpindi, Pakistán. Escrita en perfecto francés.

Fuente: ARGENPRESS

Difundida por www.vientosdelsur.org  


Dirigida a quien quiera leerla (pero especialmente a los ciudadanos del Norte)

No soy blanco.

Aclaro esto desde un principio para que se entienda bien quién escribe esto, y por qué lo escribe.

No ser blanco significa que no pertenezco a ese 30 por ciento de privilegiados -si es que así se le puede llamar- que no se siente discriminado por el simple hecho de tener un determinado color de piel.

No ser blanco, es decir: ser oriental, negro, indio, árabe, mestizo o todo tipo de combinación que se desee, es ya un estigma imposible de borrar. Los que sufrimos este estigma, los que padecemos esa pesada carga día a día, somos muchos, muchísimos. Somos, especialmente, los que vivimos en el Sur. Y representamos mucha gente, la enorme mayoría de la población del mundo.

Es muy impreciso decir 'el Sur', por supuesto. Pero da una idea bastante aproximada del problema en ciernes: ser del Sur es, en términos generales, no ser blanco y formar parte de ese 70 por ciento de población planetaria que vive en condiciones infrahumanas, que no sabe si al día siguiente va tener para comer, que no sabe cuándo va a desencadenarse la próxima guerra, ni por qué. Ser del Sur es formar parte del enorme grupo de los que no saben leer ni escribir -y que constituye nada más y nada menos que casi un 50 por ciento de la Humanidad-. Ser del Sur significa que en un 50 por ciento de los casos se sufre desnutrición. Sí, sí como lo están leyendo: ¡desnutrición!

Desnutrición en un mundo que se permite gastar cantidades demenciales de dinero en armas, o en productos innecesarios, un mundo que produce el doble de la cantidad de alimentos necesarios para alimentar perfectamente a todos sus habitantes, pero que dadas las injusticias reinantes condena de hambre a una inmensa cantidad de seres humanos.

Un mundo en el que un perrito de un hogar término medio del Norte come un promedio anual de carne roja superior a un habitante de nuestras tierras. Ser del Sur es no saber si mañana se podrá morir de hambre, picado por una víbora venenosa o por haber pisado una mina antipersonal de las que dejan los interminables conflictos que barren nuestros países. Ser del Sur es vivir resignado ante las catástrofes naturales que periódicamente nos golpean, produciendo devastación entre nosotros y sólo problemas manejables en el Norte -con lo que se evidencia que esas catástrofes no son precisamente tan 'naturales'-; es vivir sabiendo que en cualquier momento se puede pasar a ser un refugiado por algún conflicto militar que estalle y en el que no tenemos ninguna participación pero que nos fuerza a salir huyendo despavoridos; es poder pasar a ser un ilegal despreciado si se intenta escapar de tanta miseria marchando al Norte, que nos recibe con indiferencia… y muros de contención electrificados, metralla y perros guardianes -si logramos sobrevivir al viaje para llegar allá, claro-. Ser del Sur es no ver la luz al final del túnel.

¿Entienden lo que estoy diciendo? Ser del Sur es estar prácticamente condenado a que comer sea un privilegio. No digamos ya otros 'lujos' como leer y escribir. Y muchos menos tener acceso a la educación superior. Entre los nuestros, comer todos los días es ya una bendición. Nadie sueña con ingresar en ese selecto grupo del 2 por ciento de nuestra población que termina estudios universitarios. Y faltándonos las cosas básicas como comida o agua potable, o techo, o inmunizaciones a temprana edad contra enfermedades que en el Norte ya han sido derrotadas, mucho menos nos preocupa poder tener otros beneficios de la civilización como teléfono, automóvil, aire acondicionado o mil productos más que vemos a la distancia -y que, de todos modos, nos los ofrecen hasta el hartazgo diciéndonos que con todo eso se consigue la felicidad-. Utilizar internet en la tan cacareada 'sociedad de la información' es un privilegio que ni se nos ocurre en el Sur, siendo que apenas un 1 por ciento de nosotros está en condiciones de hacerlo.

Ser del Sur es una maldición. Sí, sí… así como oyen, con todas sus letras: ¡una maldición! ¿Cómo entender, si no, que por el solo hecho de nacer, un ciudadano del Sur -bueno, un bebé, que no sé si ya lo podemos considerar ciudadano- ya está debiendo 5.000 dólares a los bancos del Norte? ¿Alguien puede explicar eso? Si la consigna del Banco Mundial -supuestamente una organización al servicio de toda la Humanidad- es: 'Nuestro sueño: un mundo sin pobreza', ¿cómo resulta posible que sea el encargado de cobrar puntualmente una deuda ficticia, infame, inmoral, contraída en condiciones denigrantes y que nos condena a la postración desde el momento mismo en que venimos al mundo? ¿A algún deudor del Sur le sirvieron de algo esos 5.000 dólares?

Podrán decir, quizá, que hablo con resentimiento. No es así. Hablo con mucha cólera, muchísima. ¡Y no lo oculto! Digo todo esto profundamente enojado, pero no con resentimiento. Sé que en el Norte también hay blancos pobres. Y muchos. Sé que no toda esa población nos desprecia y se aprovecha de nosotros. O, en todo caso, entiendo que si la conciencia generalizada allá es racista y la gran mayoría de la gente mira con desdén a quienes no usamos una tarjeta de crédito o saco y corbata, por lo que nos siguen tratando de 'incivilizados', ello tiene una historia.

La explotación no se da sólo hacia los pobres y no-blancos del Sur. También en el Norte hay explotación, injusticias, exclusión; y si el ciudadano medio de estas sociedades opulentas lo único que considera y le importa de verdad es tener la refrigeradora llena de comida, el automóvil en la puerta de su casa y un aparato de televisión para distraerse (¿no es eso también una tremenda forma de pobreza humana?), entiendo que todo eso tiene una explicación.

Si durante siglos se les dijo que 'ellos' eran la avanzada del planeta -y gracias a nuestro trabajo, como esclavos en muchos casos, y a los recursos que nos robaron y siguen robando en cantidades monumentales, su calidad de vida ha sido superior a la nuestra este último tiempo- es totalmente comprensible que se terminen creyendo la historia de la 'superioridad'. Pero insisto: no hablo desde un sentimiento. Lo que digo son puras verdades. Yo no odio a los blancos; en todo caso me rebelo contra la discriminación, contra la injusticia. Y los ciudadanos del Sur, lamentablemente, sabemos demasiado de esto porque lo sufrimos a diario.

También dentro del Sur mismo se dan injusticias, por supuesto. No debemos quedarnos con la idea que los blancos del Norte son 'malos' por naturaleza y el Sur es un paraíso de 'buenos salvajes' arruinados por la civilización de los blancos. Eso sería absolutamente injusto; y además: una estupidez. En nuestras tierras, desde que hay historia registrada, se sucedieron imperios, guerras, conquistas, sistemas esclavistas, sacrificios humanos, hambrunas provocadas, injusticias. Eso no es nuevo ni es invento del Norte.

Pero ahora, en estos últimos siglos, dado la tecnología que en esa parte del mundo se logró desarrollar, las diferencias se hicieron tan odiosas, tan oprobiosas que no podemos menos de levantar la voz ante ello con toda la fuerza. Por ejemplo: los 'desarrollados' del Norte disponen hoy de una cantidad de armamento nuclear tan grande que, de hacerse explotar en su totalidad, borraría toda forma de vida sobre la superficie de nuestro planeta produciendo una onda expansiva tan fenomenal que llegaría hasta la órbita de Plutón. Pero esta supuesta proeza técnica no impide que cada siete segundos muera de hambre alguien en el Sur. ¿Les parece que no es motivo suficiente para estar hondamente encolerizado?

También en el Sur, decía, hay injusticias. Y algunos de los nuestros, algunos negros, o 'chinitos' como llaman en el Norte a cualquier oriental, o algunos indígenas…es decir: algunos de los no-blancos que viven en nuestras sufridas sociedades también son unos explotadores de sus mismos hermanos. Muchos de estos 'primitivos ilustrados' han estudiado en el Norte y se sienten más norteños y blancos que un oriundo de allá.

Pero no debemos olvidar que es el Norte el que concentra la mayor parte de la riqueza y del poder del mundo. Permítanme decirles que el patrimonio de las 358 personas cuyos activos sobrepasan los 1.000 millones de dólares -pequeño grupito que puede caber en un moderno avión Boeing 747- supera el ingreso anual combinado de países en los que vive el 45 por ciento de la población mundial, por supuesto, toda del Sur. ¿Hay derecho para eso? Ah, y obviamente ese grupito está integrado básicamente por blancos del Norte.

Como es tan grande esa dominación, esa imposición, como el Norte ha tomado tal supremacía sobre nosotros, sobre nuestros pueblos, sobre nuestras vidas, y también ¡sobre nuestras mentes!, por todo ello es que muchos en el Sur no vemos otra escapatoria a nuestra situación que imitar al Norte.

Nos han hecho creer de tal modo que somos unos 'bárbaros primitivos' que finalmente muchos de nosotros lo terminaron aceptando.

¡Y hasta se imita al amo del Norte sin pensar lo que eso significa! ¿Cuántos de nosotros no se tiñen el cabello de color rubio, por ejemplo? Aclaro que jamás he visto un blanco disfrazándose de negro, de indio, de oriental, ni tiñéndose el cabello de color castaño. Nosotros, a lo sumo, somos 'exóticos'; si se toma algo de nuestras culturas es sólo en forma descontextualizada, fragmentaria. Con buena suerte, es un agregado circunstancial a la 'civilización desarrollada'.

¿Pero cómo es posible llegar a ese grado de hipocresía? El discurso dominante del Norte se considera a sí mismo -y por otro lado, nos lo impone a la fuerza- como 'el' discurso de la verdad. En todo: en lo económico, en lo político, en lo cultural. ¿Cómo la organización que se ocupa de la cultura a nivel planetario, la UNESCO, podría tener como símbolo genérico de identificación un templo del imperio griego que floreció en el Mediterráneo dos milenios y medio atrás sentando las bases de la modernidad europea si no fuera por un absoluto prejuicio blanco? ¿Esa es 'la cultura'? Y una pagoda china, o un bohío africano, o una pirámide maya, ¿son cosas 'incivilizadas' entonces? ¿Por qué y hasta cuándo vamos a seguir con el prejuicio que el Norte vale más que el Sur? En general, desde las sociedades dominantes, hay un desprecio por lo del Sur… ¡siendo que aquí florecieron las grandes culturas de la Humanidad! ¿Somos acaso unos 'incivilizados' los que nos vestimos de otra manera que los del Norte, los que tenemos otras costumbres, los que profesamos otras religiones? El primer ser humano, estimado lector, fue negro, ¡no lo olvidemos nunca!

¿Con qué derecho -o con qué cuestionable arrogancia- pueden tratarnos de sub-desarrollados quienes nos diezmaron, quienes llevaron el planeta al borde de una catástrofe ambiental, quienes pusieron en marcha un modelo de vida que valora por sobre todas las cosas la propiedad privada y considera que la tierra, el agua, el aire que respiramos o las plantas y los animales de los que nos valemos pueden tener dueño? ¿Ese es el modelo de 'civilización avanzada' que debemos seguir?

La inconmensurable mayoría de población del Sur no consume locamente provocando daños a la naturaleza, pero es quien más sufre los efectos de esa catástrofe civilizatoria a través de la falta de agua, las hambrunas, los desastres naturales.

Permítaseme este ejemplo: mucha población de las riberas de varios mares del Sur tendrá que abandonar sus actuales lugares de habitación en un par de décadas porque las aguas crecen sin detenerse producto del derretimiento de los polos; y ello debido a la contaminación ambiental enfermiza que se sufre, siendo que los damnificados prácticamente no han vertido un gramo de agentes contaminantes. ¿Quiénes son los primitivos, los atrasados y bárbaros?

Querido lector: ¿no ha llegado ya la hora de cambiar todo esto?


Un ciudadano del Sur.

 

TERRORISMO DE ESTADO EN EL CENTRO MILITAR DEL MUNDO: AGRAVIO A LA HUMANIDAD

Por Federico Tatter


Osama Bien Laden es terrorista, su modus operandi es diáfano, pues no hay razonamiento humano que pueda justificar la inmolación de 3.500 civiles y elevarlos a la categoría de objetivo militar.

George W. Bush es terrorista, su accionar no deja dudas, pues lo ha superado y elevado a valores exponenciales los ataques indiscriminados sobre las poblaciones civiles de Irak y Afganistán, antes, durante y después de la entrada en escena del tal Osama, pues para el staff norteamericano el concepto de "daño colateral" --léase masacres sobre población civil-- ya no es más que la aplicación de un preciso protocolo de manual para "martirizar" a una población civil de la misma nación del supuesto enemigo, con el calculado objetivo de "expandir" los efectos paralizantes y aleccionadores del terror, desde la población civil afectada, hacia el conjunto de la sociedad, y sólo por efecto transitivo, llegar a los supuestos, reales o potenciales beligerantes de los territorios ocupados militarmente. Y todo esto se ha hecho entre socios, o por menos ex socios, ya que los Bush-Laden fueron clanes con interses comunes y complementarios en el pasado reciente.

Ambos son terroristas y el mundo tiene pruebas vivas de ellos, ambos comparten el mismo "savoir fer" de cómo producir intenso dolor sobre población civil, que sin lugar a dudas es el objetivo a demoler física y moralmente a través de sus procedimientos. Ninguno de ellos pueden solicitar atenuantes ante ningún tribunal imparcial. Ninguno de ellos puede ni debe quedar impune ante tamaños atropellos. Ambos deben ser juzgados por sus crímenes, pues ofenden a la humanidad y están poniendo en riesgo la continuidad de la especie en el planeta.

Pero para la asignación de las responsabilidades debemos no solamente contar con tribunales imparciales, sino también contar con una herramienta, creo hasta la fecha inexistente, que sirva de regla bajo la cual poder medir el tamaño de sus desmanes en sus varios niveles, que debe contemplar no solamente la atrocidad de los procedimientos, sino también, el poderío bélico-destructor y la cobertura para la impunidad con la que cada uno de ellos ha operado en el momento de decidir cometer los ilícitos.

Y los Estados Unidos de América es una potencia militar global sin igual en la historia de la humanidad.

Su estado, que se dice poseedor de sólidas bases democráticas, con un enorme edificio legal construido sobre garantías, debido proceso, para la defensa de las libertades democráticas de "sus nacionales" en "su propio y soberano suelo", con más de doscientos años de tradición, no puede caer, como lo está haciendo, en este caso, en el más bárbaro "terrorismo de estado", aplicado en diferentes escenarios, a saber:

a) en territorio extranjero con anuencia o sin ella,

b) en territorios que están bajo ocupación militar norteamericana, por tanto bajo responsabilidad del mando militar norteamericano centrado en su máxima autoridad, política y operativa, Presidente de la República y el Pentágono,

c) en bases militares en el extranjero, muchas de ellas secretas, y en otros casos, en bases usurpadas "manu militari" como lo es el territorio de Guantánamo, bajo histórico suelo cubano,

d) en el propio suelo norteamericano con seguimientos de inteligencia interna, ilegales e inconstitucionales, a través de la telefonía, del ciberespacio, de las cuentas bancarias, y quien sabe por cuántos caminos más que aú no han sido detectados por sus ciudadanos.

A contramano de esta historia reciente de regresión norteamericana, vemos que en la ampliada Europa, en la extensa Asia, en la doliente Africa hay adelantos en la protección a los derechos humanos,
con marchas y contramarchas por cierto, así como nuevos desafíos, como

  • la integración y el respeto a las identidades diversas,
  • la lucha contra la xenofobia,
  • el respeto a los derechos de la niñez, la adolescencia, el género, los adultos mayores, los pueblos originarios;
  • los relegados derechos económicos, sociales y culturales (DESC),
y hasta en nuestra América Latina, de poco feliz tradición dictatorial y militarista, también vemos grandes esfuerzos desde la ciudadanía y el estado, para construir sistemas de mayor protección de los derechos humanos, sin impunidad, sin olvido del pasado reciente, con esfuerzos por encontrar la verdad y lograr la justicia, a la vez que construir una nueva forma de justicia, socialmente aceptable, a través de la memoria permanente de la existencia del terrorismo de estado en nuestros países, así como la recordación de las grandes epopeyas ciudadanas y cívicas en la lucha contra las dictaduras, por la libertad, la igualdad, la soberanía y la justicia social, como el mejor antídoto ante todas las nuevas formas de violación a los derechos humanos del pasado reciente y de la actualidad, como el mejor antídoto ante la regresión dictatorial, que tienen orígen en nostálgicos ultraconservadores de derecha, así como sus eternos socios estratégicos, los oligopolios nacionales e internacionales en busca de posiciones dominantes de mercado, casi todos con exclusividad, abrevando y apelando al resurgimiento de la histórica "matriz autoritaria", "ultranacionalista", "chauvinista", y en algunos casos, con expresiones "semi-totalitarias", que han producido en nuestra América latina, sistemas oligarquicos y militaristas, policiacos y de partido hegemónico, de alta exclusión social y sobre-explotación humanas.

Y no es casual, pues ya es una tradición de la política exterior norteamericana, rechazar todas las convenciones, tratados y declaraciones que sobre la ampliación de las protecciones a los derechos humanos se están impulsando en el sistema internacional. Y así lo expresan en sus votaciones en foros multilaterales y bilaterales, donde se arriesgan incluso hasta votar "en solitario", con propuestas atentatorias del derecho internacional, como la búsqueda de "inmunidad" para sus tropas en el extranjero, en paz o en guerra, ante la probable comisión de delitos a los derechos humanos por parte de las mismas, en directa contradicción a la imagen "ya borrosa" que sus antecesores se esforzaron en instalar en otros tiempos en la opinión pública mundial, como la de "defensores de la libertad ... faro de occidente ... líderes del mundo libre", y unas cuántas sandeces más, que llevó a seducir a auditorios importantes, construir alianzas con grandes estados como sólidos aliados, socios oportunistas una buena parte, y perfectos piratas, la mayoría.

Las acciones de las fuerzas militares norteamericanas, bajo directa la responsabilidad del Pentágono y el Presidente de la República, con la anuencia, a veces vergonzante, de las demás instituciones como el Senado y el poder judicial, están cruzando peligrosamente la "línea roja" que diferencia a un estado de derecho, de una dictadura canallezca, que utiliza y perpetra actos considerados como delitos de lesa humanidad, constituyéndose inmediatamente en responsables directos e indirectos, mediatos e inmediatos de aplicar la filosofía del "terrorismo de estado" en el extranjero, dentro de su propio territorio, sobre ciudadanos extranjeros y sobre sus propios nacionales, dentro de sus territorios tomados por la fuerza y bajo administración militar, y dentro de los territorios todavía denominados como "secretos y clandestinos" situados en decenas de países, del cual, sólo es un ejemplo, la base militar de Guantánamo, hoy constituida en "campo de concentración y exterminio" al margen de toda ley y control en el planeta.

Este tipo de atentados a la humanidad, deben ser investigados por la justicia norteamericana, y si ella está maniatada o forma parte de entuerto delictivo, debe ser la justicia internacional quien asume las debidas e históricas responsabilidades, pues estamos hablando de una montaña de evidencias.

Estamos frente a un nuevo peligro universal, al igual que el nazismo en la Alemania de los años 30, que han llevado a cabo prácticas sistemáticas hoy consideradas por las naciones civilizadas y por las Naciones Unidas, como delitos de la lesa humanidad, dentro de los que cabe el gonocidio, ni más ni menos que un "agravio a la humanidad", a la especie humana, a nuestros antecesores y a nuestra descendencia en este planeta.

Por tanto, luchar y denunciar, con la razón, la lógica, y los instrumentos que tenemos hoy en el derecho internacional contra ésta las prácticas terroristas del "centro militar del mundo", y paralelamente, contra todas aquellas las formas larvarias de terrorismo de estado en el mundo, que podrían asociarse a ésta bajo diversas formas, como la infamante "tercerización" de la barbarie, con las cárceles secretas en terceros países, con la tortura a cargo de terceros ejércitos, la utilización de vuelos secretos consentidos, con la construcción de ejércitos "privados" con componentes mercenarios cuyos responsables son sociedades anónimas que revenden servicios de "aniquilación, tortura, desaparición" para estados formales, cuasi estados canallas, o corporaciones petroleras, mineras o de otro interés conquistador que se especializan en el saqueo económico, una vez consumado el saqueo militar y político de países enteros.

Hoy el campo de concentración ilegal de Guantánamo, es un "limbo" concreto en la tierra, pues allí purgan condenas sin ser condenados, son vejados y torturados con absoluta impunidad seres humanos de diversas nacionalidades, son pre-juzgados sin presencia de jueces, y por tanto sin defensa, y no hay jurisdicción de ningún estado sobre el lugar, ni sobre lo que allí se hace, con la sola excepción del Pentágono, y bajo la exclusiva responsabilidad penal del señor Presidente de los Estados Unidos de América, George W. Bush, quien deberá, más temprano que tarde, ser juzgado por órganos jurisdiccionales de este planeta como planificador y ejecutor de prácticas de terrorismo de estado, como criminal de guerra, como genocida, y como máximo responsable estratégico de delitos de lesa humanidad. Será justicia. Será en defensa de la especie humana.

Acompaño y comparto el editorial del diario mexicano "La Jornada" de la fecha 12 de febrero de 2008, que me enviara la señora Marzha Navarro, como fuente que inspiró este comentario

Federico Tatter.


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Agravio a la humanidad

Editorial. Diario La Jornada.
México. 12 de febrero de 2008.
El Departamento de Defensa de Estados Unidos anunció ayer que solicitará la pena de muerte para seis prisioneros de la cárcel estadunidense de Guantánamo, Cuba, por los cargos de asesinato y conspiración.
Entre los acusados figura Khalid Shaikh Mohammed, supuesto ex jefe de operaciones de la organización terrorista Al Qaeda y presunto autor intelectual de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, Washington y Pensilvania. Ésos serán los primeros de un total de 80 “juicios” que el Pentágono planea emprender contra reos de Guantánamo, los cuales se llevarán a cabo según la infame Ley de Comisiones Militares, aprobada por el Congreso estadunidense en 2006, normativa contraria a la legislación internacional en materia de derechos humanos porque, entre otras cosas, deja a los tribunales de ese país sin jurisdicción para revisar recursos de habeas corpus del extranjero que permanezca recluido en calidad de “combatiente enemigo”, ya sea en Guantánamo o en cualquier otro lugar.

En general, la pena capital es un castigo abominable e inhumano que no sólo pone en evidencia la ineficiencia y el fracaso de los aparatos de impartición de justicia en los países donde se practica, sino que atenta contra el derecho más fundamental de los seres humanos: el derecho a la vida, y se le considera, por ello, un asesinato de Estado.
En el caso de los prisioneros de Guantánamo, una sentencia de esa naturaleza representaría una brutalidad aún mayor, habida cuenta de que su sola aprehensión, su traslado y reclusión en esa cárcel estadounidense constituyen ya un atropello, agravado además por la absoluta ilegalidad con la que han sido juzgados: en estado de incomunicación, en secreto, sin abogados defensores ni derecho a réplica, y sin tener ni siquiera la posibilidad de conocer los delitos que se les imputan.

Con este hecho, el gobierno de Estados Unidos se reafirma en el sitio de violador número uno de los derechos humanos en el mundo, como lo han señalado puntualmente las organizaciones Human Rights Watch y Amnistía Internacional, y, en sentido estricto, en un grado de cinismo por demás notable, sus acciones se equiparan con las prácticas de la propia red terrorista Al Qaeda –a la que dice combatir– en lo que toca a la forma arbitraria, injustificable y cruel en que ejecuta a sus víctimas, y acaso sólo se distingan de ésta en que Washington se vale de inyecciones letales y no de sangrientas decapitaciones.

Por lo demás, la eventual condena de los presos referidos a la pena capital es la culminación de un conjunto de regresiones judiciales por medio de las cuales el régimen estadunidense ha legalizado la aplicación de tormentos “moderados” a ciudadanos de cualquier país que sean discrecionalmente considerados “combatientes enemigos”, cuyo reflejo más atroz es el trato infrahumano que reciben los prisioneros de guerra en cárceles como la propia Guantánamo y Abu Ghraib, según la opinión pública internacional ha podido constatar mediante la ominosa evidencia gráfica que han dado a conocer algunos medios internacionales y las denuncias presentadas por diversas organizaciones de derechos humanos.

En suma, la población mundial debe repudiar la decisión anunciada ayer por el Pentágono y demandar que no se cometan unas ejecuciones que, de consumarse, representarían un severo derrumbe moral de la sociedad estadunidense e implicarían una degradación adicional no sólo para gobierno de ese país, sino también para la comunidad internacional, para la cual sería terrible asistir a la comisión de un nuevo crimen contra la humanidad en su conjunto.

Ubicación en la red: http://www.jornada.unam.mx/2008/02/12/index.php?section=opinion&article=002a1edi



Federico Tatter. Tel. (595-21) 374386. Móvil. (595-981) 817597. Correos: ftatter@yahoo.com, federico.tatter@gmail.com, 595981817597@tigo.com.py, Asunción, Paraguay. De libre publicación en todo o parte, mencionando la fuente.
NOTA DE MAXIMO KINAST: Suscribo las opiniones del Sr.Federico Tatter y el editorial de 'La Jornada' de México.

GENOCIDIO: ANIQUILAR UNA PARTE DE LO PROPIO ANULANDO AL CONJUNTO - FEIERSTEIN -

Por Federico Tatter

Paraguay

 

Comparto estas interesantes reflexiones de Daniel Feierstein, sobre las formas de "calificación" de las responsabilidades individuales y grupales, judiciables y no judiciables cuando de violaciones a los derechos humanos, crímenes de lesa humanidad, incluida el genocidio, nos abocamos.

 

La segunda reflexión refiere a la interpretación más actual más "cambiante" de calificación de los aberrantes crímenes de lesa humanidad que pudieran ser calificados como de genocidio, entendièndolo como un "plan sistemático de eliminación de una parte de lo propio", hablando en cualquiera de los términos, sean nacionales, raciales, étnicos, religiosos o políticos, si se quiere.

La tercera reflexión centra el análisis en la necesaria y permanente actualización de los alcances de los crímenes de lesa humanidad, que van mucho más allá de los actos "judicializables", extendiendo sus consecuencias por varias generaciones no solamente a las víctimas directas y familiares, sino a toda la sociedad, afectando finalmente al género humano todo.

La cuarta reflexión, subsidiaria de la tercera, refiere a los niveles de responsabilidad de los victimarios, cómplices y condecendientes, encarados individual y grupalmente, que actualmente son insuficientes, para llegar a encontrar "la verdad, la justicia y la memoria", caracterizaciones que deberán avanzar hacia las diversas "responsabilidades, culpabilidades y arrepentimientos" individuales y sociales necesarios hasta localizar y extirpar finalmente la matriz autoritaria o totalitaria preexistente en una sociedad que haya permitido planear, ejecutar, encubrir que ocurran tales crímenes en un momento histórico determinado en algunos casos, o bien casi como una constante histórica, en otros, como el Paraguay.

Federico Tatter.


Responsables, culpables y arrepentidos

Fabián Bosoer. CLARIN. ARGENTINA.
Uno de los aspectos más delicados en la superación de las heridas que deja en una sociedad la vivencia del terror genocida es la elaboración de las culpas. Daniel Feierstein retoma en su análisis una reflexión del filósofo alemán Karl Jaspers sobre el nazismo.

"La culpa -explica- tiene niveles y responsabilidades que es necesario delimitar porque se zanjan de modo distinto. Cuando estos distintos niveles se confunden, la sociedad tiende a enloquecer. Jaspers distingue cuatro niveles; yo creo que hay tres que son centrales: la diferencia entre la culpa criminal, la culpa política y la culpa moral. O la responsabilidad criminal, la responsabilidad política y la responsabilidad moral.

 

La responsabilidad criminal es la de quienes cometieron actos criminales, no es homologable a las otras y sólo se zanja con el castigo. No hay otro modo de zanjarla, no hay arrepentimiento para esa responsabilidad. El único arrepentimiento posible es posterior al castigo.

 

Hay otras dos responsabilidades que no son judiciables. La responsabilidad política es la de aquellos que, por acción u omisión, permitieron que se cometieran esas acciones criminales; la tercera es la culpa moral, es individual y nos interpela sobre cuánto podríamos haber hecho y no hicimos para que otro no muriera. Tampoco es judiciable, pero es donde puede jugar la lógica del arrepentimiento y se pueden transformar las conductas y prácticas sociales".



"Todavía hay trabas políticas, legales y sociales para juzgar los genocidios"

Fabián Bosoer. CLARIN. ARGENTINA.

Más allá de los avances en materia de justicia y verdad histórica, es fundamental analizar procesos que no afectaron solamente a las víctimas y los familiares, sino a sociedades enteras por varias generaciones. La experiencia argentina de los juicios y sentencias por violaciones a los derechos humanos representa no sólo un avance en términos de justicia sino también de la posibilidad de revisar el modo en que se construyeron los Estados nacionales y los nacionalismos contemporáneos, distinguiendo epopeyas nacionales de matanzas y crímenes que se perpetraron en su nombre.

 

Es lo que propone Daniel Feierstein, doctor en Ciencias Sociales de la UBA, director de la Maestría en Diversidad Cultural de la Universidad de Tres de Febrero y del Centro de Estudios sobre Genocidio que edita la primera revista internacional sobre el tema en lengua española. Es autor de El genocidio como práctica social (Fondo de Cultura Económica, 2007)

En todo el mundo fueron cayendo barreras que impedían juzgar y condenar los "crímenes de lesa humanidad". ¿Qué significación tiene esto a 60 años de la Convención sobre Genocidio? Creo que la fuerza que hay que recuperar, a sesenta años de la Convención, es la riqueza del concepto de "genocidio", acuñado durante la Segunda Guerra por un abogado polaco, Raphael Lemkin, cuando los ojos del mundo miraban hacia otro lado.

 

Es la única figura legal que da cuenta de un delito que se comete contra grupos, y que por lo tanto, permite pensar en que los procesos sociales operan mucho más sobre grupos que sobre individuos; esto estaba ausente hasta entonces del derecho penal, básicamente individualista. Ahora, esto, a su vez, es lo que dificultó su aplicación.

¿Por qué? Justamente, la dificultad que aparece con posterioridad a la sanción de la Convención es cómo se aplicaría una figura legal que opera fundamentalmente sobre grupos de población y no sobre individuos, y si los grupos son sumatorias de individuos o son una entidad en sí misma. Por otro lado, la Convención sanciona el delito, pero excluye del mismo a aquellas matanzas cometidas contra grupos políticos o por motivaciones políticas. Creo que estas dificultades de la figura legal son las que explican que la Convención es sancionada en 1948, pero no se aplica prácticamente hasta la década del 80.

¿Qué es lo que hizo que se pudiera empezar a juzgar estos crímenes? ¿El cambio de contexto internacional? ¿Las luchas por la justicia? ¿O la evidencia de que siguieron perpetrándose? Las tres cosas influyeron.

 

Los estudios sobre genocidios permitieron cuestionar lo que significó la exclusión de los grupos políticos de la definición que fijó el Art. 2ø de la Convención del 48: la idea peligrosa de que el genocidio era un concepto que se aplicaba a un solo caso histórico, la experiencia del nazismo y el Holocausto.

¿De qué manera se cuestiona esa excepcionalidad ? Durante la década del 70 una serie de autores van a tratar de instalar la pertinencia de la calificación de genocidio para dar cuenta de la experiencia armenia, para pensar otros procesos históricos, previos y posteriores al nazismo. Y el segundo elemento que aparece con fuerza en esa discusión es sobre el modo de interpretar el Art. 2ø de la Convención para dar cuenta de otros procesos genocidas.

 

Es una discusión que se va a ver impulsada entre otros por casos como el de Camboya y el Khmer Rouge, donde ocurre un proceso de aniquilamiento masivo de población de carácter claramente político. Uno de los resultados de esa discusión en los años 80 será el Informe Whitaker en Naciones Unidas, que revisa la aplicabilidad de la Convención a otros casos de aniquilamientos políticos.

¿Qué consecuencias tuvo ese Informe? Efectivas, pocas. La Convención continúa como en el 48. Y al contrario de lo que recomendaba el Informe Whitaker, el Estatuto del Tribunal Penal Internacional de Roma, en el año 98, vuelve a definir crímenes de lesa humanidad, genocidio y crímenes de guerra, retomando las definiciones de la Convención.

¿Puede precisarse mejor la diferencia entre estas definiciones? Primero hay que recordar que la decisión de excluir cualquier matanza argüida en motivaciones políticas y ceñirla a aquellas de carácter étnico o racial sufrida por una minoría nacional se toma por razones eminentemente pragmáticas: sin esa exclusión, ni Inglaterra, ni la Unión Soviética iban a aprobar esa Convención.

¿Significa esto que la necesidad de establecer una condena internacional a los crímenes del nazismo paga el costo de excluir de esa condena a muchos otros crímenes históricos? Creo que existe esta dualidad, de un reconocimiento y de un olvido, que se zanja con determinadas interpretaciones que terminan en algún punto, aunque sea muy provocativo decirlo, siendo legitimadoras del nazismo.

¿Por qué "legitimadoras"? Plantear que el problema de los fenómenos genocidas es que un grupo de población aniquila a otro grupo de población considerado extraño, que es un "otro" ajeno al propio pueblo, era lo que el nazismo postulaba: que los judíos no eran alemanes, no eran polacos, que eran un elemento extraño al Reich.

Y esto es muy contradictorio con lo que había sido la historia alemana, y la historia judía centroeuropea, donde durante el siglo XIX y XX lo judío había sido absolutamente constituyente de lo alemán, y lo alemán constituyente de lo judío. Es decir que el judaísmo estaba instalado en el corazón de Alemania, no era un pueblo extranjero o ajeno.

¿Vale el mismo ejemplo para otros pueblos y naciones en distintas épocas?El nazismo fue una aberración única e irrepetible, afortunadamente, pero no ajena a la historia de los nacionalismos y genocidios contemporáneos. Esta idea de que una minoría se convierte en una amenaza como grupo étnico, nacional, religioso, pero no como un grupo político, que en tanto tal sería parte del propio pueblo, es una distorsión del propio nazismo, un modo de transformar las propias identidades nacionales, y que por lo tanto, las víctimas de esa transformación no eran sólo determinados grupos étnicos o religiosos, sino toda la sociedad que vivió el terror genocida.

Esto, que es parte de la historia de la formación de la mayoría de los Estados nacionales, es lo que se tenía que olvidar, de algún modo, para poder condenar el nazismo.

Termina zanjado en este modo de comprensión de los fenómenos genocidas como el aniquilamiento del otro en lugar de ser asumidos como lo que realmente fueron: el aniquilamiento de una parte de lo propio.

Pero la Convención ha empezado a aplicarse en numerosos casos... Sí, con los tribunales internacionales de los Balcanes y de Ruanda y con la Corte Penal Internacional que crea la primera instancia de aplicación en la materia. Son hechos de la década del 90 y del siglo XXI. Lo que aparece es la universalización del concepto de "crímenes de lesa humanidad", que sí incluye a los grupos políticos, lo cual facilita, en algún punto, las acciones internacionales. Pero, en contrapartida, es un crimen que habla del aniquilamiento de sumatorias de individuos.

Lo que sigue ausente, tanto en la definición que aparece plasmada en la Convención, como en el concepto más actual de crímenes contra la humanidad, es que las víctimas no son solamente los asesinados directamente, sino toda la población que participa del proceso y es procesada por ese terror y que los perpetradores no son sólo los asesinos identificados. Todavía hay trabas políticas, legales y sociales para juzgar los genocidios. Creo que a nivel de procesos de memoria, esto es lo más importante a trabajar, porque si no, una sociedad no puede saldar los efectos de las prácticas genocidas que ha sufrido.

En nuestro país se dictaron las primeras condenas que señalan que en la Argentina se cometieron crímenes en el marco de un genocidio. ¿Qué implicancias tienen estos pronunciamientos judiciales? Los fallos del Tribunal de La Plata (que condenaron a Etchecolatz y Von Wernich) son trascendentes justamente en la dirección que señalo, ya que toman esta idea de que existió un aniquilamiento parcial del grupo nacional argentino.

Es decir, esta idea que está en la Convención -el Artículo 2ø de la Convención dice "aniquilamiento total o parcial de un grupo étnico, nacional, racial o religioso"-, de pensar el aniquilamiento parcial de un grupo nacional como objetivo estratégico dirigido a toda la comunidad, y que se aplica parcialmente aniquilando a una parte de ese grupo para producir efectos en el conjunto es una ventana donde puede aparecer la capacidad de la sociedad para una elaboración más profunda de lo vivido.

Más allá del ámbito jurídico, que es fundamental, está la idea de pensar en un proceso que no afecta solamente a las víctimas y los familiares, sino a toda la sociedad por varias generaciones.

Que un Estado sea capaz de juzgar y castigar el delito de genocidio cometido en su nombre con respecto al conjunto de la población nacional es bastante inédito y alentador, porque permite a la sociedad argentina elaborar estos hechos, además de ser un aporte para el derecho internacional. FIN... POR AHORA.

 

 

 

 

¿GOBERNAR CON EL MIEDO O GOBERNAR CON LA LEY?


Lewis Seiler y Dan Hamburg

(Traducción automática del inglés)

"El poder del ejecutivo de lanzar a un hombre en la prisión sin formular ninguna acusación conocida por la ley, y particularmente negarle un juicio por sus pares, es lo más altamente odioso y es el fundamento de todo gobierno totalitario ya sea nazi o comunista."

Winston Churchill, nov.. 21, 1943

12/02/08 "San Francisco Chronicle" - 04/02/08 - - Desde el 9/11, y aparentemente sin que la mayoría de los estadounidenses se hayan dado cuenta, el gobierno federal se ha arrogado la autoridad de instituir la ley marcial, de arrestar una amplia gama de disidentes (ciudadanos y no ciudadanos), y de detener a las personas sin el recurso legal o constitucional en caso "de una emergencia debida al flujo de inmigrantes en los EE.UU., o para respaldar el rápido desarrollo de nuevos programas."

Empezando en 1999, el gobierno ha firmado una serie de contratos con Halliburton, la subsidiaria de Kellogg, Brown y Root (KBR) para construir campos de detención en localizaciones no reveladas dentro de los Estados Unidos. El gobierno a firmado también contratos con algunas compañías para construir miles de  carros de ferrocarril algunos, así se informa, equipados con esposas para transportar a detenidos.

De acuerdo con el diplomático y escritor Peter Dale Scott, el contrato de KBR forma parte de un plan de seguridad de la patria intitulado Fase Final (ENDGAME), que fija como objetivo el arresto de "todos los extranjeros y terroristas potenciales removibles"

Individuos que combaten el fraude y la estafa, como el representante republicano Henry Waxman, D - Los Angeles, se ha quejado sobre estos contratos, diciendo que más dólares del contribuyente no deben ir a Halliburton. Pero la verdadera pregunta es: ¿qué clase de "nuevos programas" requieren la construcción y la renovación de instalaciones de detención en casi todo estado de la nación con capacidad para alojar quizás a millones de personas?

La Sección No. 1042 de la  ley de Autorización de defensa nacional (NDAA) votada en 2007, "Uso de las Fuerzas Armadas en emergencias públicas importantes", da el poder al ejecutivo de invocar la ley marcial. Por primera vez en más de un siglo, el presidente es autorizado ahora para usar los ejércitos en respuesta a "un desastre natural, un brote de enfermedad, un ataque terrorista o cualquier otra condición en que el presidente determine que la violencia doméstica ha ocurrido al punto de que funcionarios del Estado no puedan mantener el orden público."

La ley Military Commissions Act de 2006, forzada a través del congreso justo antes de las elecciones preliminares de 2006, permite el encarcelamiento indefinido de alguien que dona dinero a una sociedad de beneficencia que aparece sobre una lista de organizaciones "terroristas", o quien habla en contra de las políticas del gobierno. La ley solicita juicios confidenciales para ciudadanos y no ciudadanos.

También en 2007, la Casa Blanca instauró silenciosamente el Decreto presidencial 51 de Seguridad Vacional (NSPD - 51), para asegurar la "continuidad del gobierno" en caso de lo que el documento vagamente llama una emergencia "catastrófica." Si el presidente determina que tal emergencia ha existido, él y él solamente se otorga poderes para hacer lo que juzgue necesario para asegurar "la continuidad del gobierno." Esto podría incluir todo desde cancelar las elecciones a suspender la Constitución o a lanzar un ataque nuclear. El congreso tiene que aún tener un debate sobre NSPD - 51.

El republicano Jane Harman, D-Venecia (Los Angeles County) ha sacado una nueva manera de expandir la " guerra sobre el terror" nacional. Su ley Violent Radicalization and Homegrown Terrorism Prevention Act of 2007 (HR1955), aprobada por la Cámara en un voto desproporcionado de 404-6, establecería una comisión para "revisar e informar sobre los hechos y las causas" del supuesto violento radicalismo y la ideología extremista, y luego hacer las recomendaciones legislativas para combatirlo.

De acuerdo con el comentario en el Baltimore Sun, el republicano Harman y sus colegas de ambos lados de los banquillos creen que el país enfrenta un terrorismo nativo, y necesita una comisión con un dramático poder para combatirlo.

Una pista respecto a donde la comisión de Harman podría estar apuntando es la ley Animal Enterprise Terrorism Act, una ley que etiqueta a aquellos que "participan en protestas pacíficas  de tipo sit-ins, en resistencia pasiva, en intrusión, o cualquier otro crimen en el nombre de los derechos de los animales" como terroristas. Otros grupos en el colimador podían ser manifestantes antiabortistas, agitadores anti-impuesto, activistas de inmigración, ambientalistas, demostradores de la paz, partidarios de derechos de la Segunda Enmienda.... y la lista continúa. De acuerdo con la escritora Naomi Wolf, el National Counterterrorism Center posee los nombres de aproximadamente 775,000 "sopechosos de terrororismo" con el número aumentando de 20,000 cada mes.

¿Qué está considerando el gobierno que podría llevarlo a considerar planes de contingencia para detener millones de sus propios ciudadanos sin dejarles ningún recurso? La Constitución no debiera permitir que el ejecutivo tenga un poder sin restricción bajo cualquier circunstancia. Las personas no deben permitir que el presidente use la guerra contre el terrorismo para gobernar por el miedo en lugar de hacerlo con la ley.

Lewis Seiler es el presidente de Voice of the Environment,  Inc. Dan Hamburgo, un ex congresista, es Director Ejecutivo.

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article19333.htm

 


EL GOBIERNO DE ESPAÑA HA PROHIBIDO ESTE SPOT

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  07 / 02 / 200
 
 
 
 

Menores

El Gobierno de España lleva ocho meses impidiendo que veas este spot de Amnistía Internacional en los canales de televisión nacionales. Han dicho que no es de utilidad pública y que además es publicidad partidista y política (prohibida fuera del periodo electoral) y por ello amenazan con multar a los medios de comunicación que lo emitan.

Ayuda al Gobierno a rectificar: entra ahora y difunde el spot!.


Amnistía Internacional

ASOCIACION DE LA COMUNIDAD CHILENO - CANADIENSE DE CALGARY

COMUNICADO PUBLICO

La Asociación de la Comunidad Chileno-Canadiense de Calgary, frente a la grave situación que vive el pueblo Mapuche, por los múltiples atropellos de que es víctima y ante el silencio de las autoridades de gobierno, asume el deber de expresar su sentir a la opinión pública chilena, latinoamericana y canadiense.

En primer lugar, hacemos un llamado a las autoridades chilenas para que respondan a las legítimas demandas del pueblo Mapuche. La actitud asumida por el gobierno de criminalizar los reclamos y protestas Mapuche, aplicándoles la seudo ley “antiterrorista” constituye un intento vano y cínico por ignorar el conflicto entre el Estado de Chile y los pueblos originarios. Este conflicto tiene sus raíces en el histórico despojo de sus tierras ancestrales, en la marginalidad y el no reconocimiento de sus legítimas reivindicaciones como pueblo originario.

Expresamos nuestro categórico rechazo a la militarización del territorio Mapuche, condenamos la estigmatización de sus habitantes, los cuales son injustamente calificados y tratados como “terroristas” y delincuentes por las autoridades y por los grandes medios de comunicación. Esta política llevada a cabo por los gobiernos de la Concertación cuenta con el beneplácito de los grupos dominantes y la derecha política y contradice abiertamente las promesas efectuadas en su campaña por la actual presidenta, Sra. Michelle Bachellet, constituye –además- una violación de tratados nacionales e internacionales que protegen los derechos políticos, económicos y culturales de los pueblos indígenas.

Ante el alevoso asesinato del joven comunero Mapuche y estudiante universitario Matías Catrileo, perpetrado por carabineros al interior del fundo Santa Margarita, exigimos se haga justicia, condenando a todos quienes resulten responsables. Como chilenos que habitamos en la ciudad de Calgary, Alberta, Canadá, nos causa profunda preocupación e indignación la indolente actitud del gobierno ante la huelga de hambre de más de 100 días que lleva a cabo Patricia Troncoso, en protesta por las desproporcionadas e injustas condenas de los tribunales chilenos al aplicar la ley “antiterrorista” heredada de la dictudura de Pinochet. Desde ya hacemos responsables al gobierno y en particular a la Sra presidenta, por los daños a su mermada salud que sufre Patricia Troncoso y exigimos se atiendan sus demandas para evitar cualquier desenlace fatal.

Expresamos nuestra abierta solidaridad con la lucha del pueblo Mapuche y exigimos una actitud distinta de las autoridades chilenas, de integración y de respeto a los derechos ancestrales de los pueblos originarios, como ser el derecho a la tierra y la valorización y respeto a su cultura.

En tiempos de dictadura todas las expresiones del pueblo chileno fueron criminalmente reprimidas y se le impuso la muerte y el terror. La llegada de la democracia trajo la esperanza de una sociedad inclusiva y respetuosa de los derechos económicos, sociales y políticos de todo el pueblo chileno. Desgraciadamente, en esta democracia, instalada con una Constitución y leyes heredadas de la dictadura, los Mapuches son quienes menos han visto el cambio de régimen.

¡El gobierno de Chile debe atender las reivindicaciones del pueblo Mapuche ahora!

Asociación de la Comunidad Chileno-Canadiense de Calgary

Amparo Escrig RUT 6.052.460-2 Presidente

Hugo Cerpa RUT 5.080.925-0 Vice-Presidente

Víctor Gavilán RUT 5.802.431-7 Secretario

Carmen Gálvez RUT 8.779.647-7 Tesorera

Jorge Fuentes RUT 1.858.808-0 Secretaría de la 3ra. Edad

Calgary 27 de enero, 2008