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Derechos Humanos Ahora!

EL MUNDO LOS RECLAMA

Por GUSTAVO ESPINOZA M.  

Nos reunimos esta tarde, como lo hemos hecho en otras ocasiones, ante el Monumento a Jorge Washington, Comandante en Jefe el Ejército Continental durante la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos, entre 1775 y 1783 y primer Presidente de ese país entre 1789 y 1797.

La historia cuenta que, aunque personalmente era contrario a la esclavitud, heredó ricas propiedades familiares en las que imperaba la esclavitud. Su participación activa en defensa de los intereses de su patria, lo llevaron sin embargo, a convertirse en uno de los personajes más prominentes de la historia de los Estados Unidos, un país en el que perduran los contrastes y en el que los hombres suelen vivir cautivos de los prejuicios heredados, y de la indolencia.  

Ante su imagen de piedra venimos a colocar ofrendas florales que traen un mensaje concreto: buscamos, en este acto llamar la atención del Perú y del mundo para que se conozca y se difunda el caso de los 5 héroes cubanos injustamente encarcelados desde hace once años en los Estados Unidos, y condenados, todos ellos, a perversas sentencias por delitos que nunca cometieron.  

Cuando recientemente, el pasado 13 de octubre, la Jueza del Tribunal de la Florida, la Dra. Lennard se vio forzada a disminuir la sentencia a Antonio Guerrero, debió admitir sin tapujos que la causa de los 5 había despertado la conciencia del mundo.  

Tuvo que reconocer, en efecto, que en todas partes el caso de estos valerosos luchadores antiterroristas había despertado una inmensa ola de respaldo y solidaridad, y que ésta, estaba afectando lo que ella llamó “la imagen de los Estados Unidos” en todos los continentes.  

El próximo martes 8, la misma jueza, y el mismo Tribunal de La Florida, que condenaran a los 5 a crueles penas, deberá revisar los casos de Ramón Labañino Salazar y Fernando González Llort, en la probable vía de reducirles el tiempo de carcelería.  

Es claro que Ramón y Fernando son inocentes, como lo son también sus compañeros de lucha: Gerardo, Antonio y René.  

Los Cinco no son sino víctimas de una conducta vesánica, de un odio primitivo, de una represalia salvaje, contra un pueblo que osó alzarse contra el Poder Imperial y demostró,  a lo largo de cincuenta años de gloriosa lucha que un mundo nuevo, y mejor, es posible.  

Ninguno de estos héroes merece condena alguna. Veinte años de cárcel para ellos serían una iniquidad. Veinte Minutos, también. Veinte segundos, serían una clara injusticia. Porque lo único que cabe en este caso, es que la Justicia Norteamericana -si ella existiera- les retire los cargos y disponga su inmediata libertad.  

Este camino no ha sido seguido por la Suprema  Corte de los Estados Unidos. Pero hoy está en manos de un sucesor de Jorge Washington.  

El señor Barack Obama, actual Presidente de los Estados Unidos  tiene la facultad constitucional de retirar los casos materia de la acusación, disponer la libertad de estos héroes y asegurar su retorno a la patria, con los suyos.  

Y es ésa la voluntad de millones de personas en todos los continentes y en todos los países de la tierra. Todos sabemos que esta demanda, además de ser legítima, es posible. Sobre todo ahora, cuando el señor Obama ostenta -tal vez sin proponérselo- una alta distinción: el Premio Nobel de la Paz.  

Como lo dijimos antes, un Premio Nobel de la Paz debe querer sobre todas las cosas, que haya paz en el mundo, que prime la razón entre los hombres, y que los pueblos se entiendan en base al respeto y al trabajo.  

Y debe estar seguramente convencido que, para que esto sea posible, deben eliminarse las sanciones, las amenazas, el abuso entre pueblos y naciones, el atropello de los grandes en perjuicio de los pequeños.  

Para que haya paz en el mundo, no puede haber ni guerra en el Medio Oriente, ni muerte en Palestina, ni bloqueo contra Cuba, ni cinco héroes en prisión. Para que haya paz en el mundo, debe haber equidad, y deben terminar  los atropellos contra la dignidad y la justicia.  

Esto, debemos decírselo expresamente al señor Obama en todas las formas, y a través de todos los procedimientos.  

Y eso es lo que justifica nuestra presencia en este acto al que, libre y voluntariamente nos hemos convocado.  

No queremos que ahora el Presidente de los Estados Unidos, 200 años más tarde que Jorge Washington, sea víctima del mismo sistema que incubó las contradicciones que maniataron a su ilustre antepasado.  

Nos alienta sin duda, el ejemplo de millones que demandan lo mismo, en todos los confines de la tierra. Pero también los versos luminosos de nuestro César Vallejo. Con él, aludiendo a las acciones que se impulsan por los 5, decimos con fervor:  

“¿Batalla? ¡No! Pasiones! Y pasiones precedidas,  
de dolores, con rejas de esperanzas,  
de dolores de pueblos. Con esperanzas de hombres…”  

Queremos, entonces, que se abran las rejas, que se superen dolores y que las batallas y las pasiones se hermanen en una causa que concita la admiración del mundo.  
¡LIBERTAD PARA RAMON Y FERNANDO!  
¡LIBERTAD PARA LOS CINCO!  
¡VIVA LA AMISTAD ENTRE LOS PUEBLOS!  
¡VIVA EL PERU!  

Muchas gracias  

Lima, 4 de diciembre del 2009  

(*) Intervención en el acto en homenaje a Ramón Labañino y Fernando González, celebrado ante el monumento a Jorge Washington en Lima, ante la residencia del embajador de los Estados Unidos,  el 4 de diciembre del 2009, con motivo de la “re sentencia” programada por la Corte de La Florida.  
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